Peggy Lee — You’re My Thrill
La amo todita!
(Source: oldhollywood)
8 meses escribiendo tantos capítulos y lo que falta.
Un texto, una simple frase, resulta complicada cuando no se entiende, ni se tiene el presentimiento empírico de algo tan sencillo, como saber que te esta pasando, o bueno que me esta pasando. Soy una mezcla heterogénea llena de hormonas y de emociones, a veces creo que mi vida seria mas sencilla sin las primeras, y un texto sería más sencillo y tendría mucho más valor si tuviera un planteamiento, un nudo y un desenlace, pero el mío no tiene nada de eso, no creo que mi vida tenga un planteamiento, un nudo sí del todo, y el fin de todo, espero por lo menos alguien tenga ese detalle de escribir por mí y para mí.
En verdad es bien bonito que alguien dedique su tiempo a escribir, cualquier cosa, no importa si es bueno o subjetivamente estúpido, pero algo, es sencillamente algo, y detrás de cada palabra, se esconde un ser vulnerable, un ser lo suficiente humano, como para tomarse el tiempo de escribir y de demostrar su baja autoestima a través de un texto, esperando ser leído o tal vez no. Lo cierto es que todo es valido si se quiere ver desde un punto de vista objetivo.
Resulta ambiguo todo esto, para alguien que sabe de redacción y sintaxis, pero pasan dos cosas, la primera es que uno escribe para si mismo, dejando a los demás en ambigüedades eternas, la segunda es que ni a Cortázar ni a Olverio Girondo les importaba el orden y se volvían algo tan real, por que lo real es todo aquello que te mueve, y así el amor, que no esta en el intelecto, ni diversión, ni cosas en común, simplemente en lo que te mueve.
La parte mas difícil de tirarte de un paracaídas es precisamente el momento de soltarte y es así como veo el crecimiento, no todos tienen el valor de soltarse, aún sabiendo que las posibilidades de que algo salga mal son extremadamente nulas, y es hasta entonces cuando comprendo que nada puede pasar, que todo es ideal, el miedo es un instante que al mismo tiempo alimenta la felicidad futura, el miedo es pensar y pensar es parte de querer saber antes de tiempo, antes de empezar a vivirlo, es así el miedo a las alturas. Yo no creo tirarme de un paracaídas soy lo suficiente cobarde para eso, pero no para dar unos cuantos brincos a la vida, aún sabiendo que no la comprendo tanto.
El miedo a crecer agobia, ese miedo es alimentado por los demonios que la razón trae consigo debajo del brazo. Es el precio de pensar y lo aceptamos con la frente en alto.
Nadie es mas que alguien, solo sabemos mas de cosas diferentes, es lo lindo de esta vida infinita donde caben todas las…
Pasa que lo más difícil es plasmar una idea y que sea perfectamente comprendida, por que a decir verdad por el simple hecho de plasmarla, ya está destinada a ser mal entendida, y puede tener un sin fin de interpretaciones.
Pasa que todo es como es y todos somos parte de lo mismo, las palabras son unilaterales, y por eso todo es, todos somos.
Pasa que a veces uno se deja llevar por el coraje de las circunstancias que no están a nuestro alcance. Las acciones de las personas no nos pertenecen en este presente, es por eso mi coraje absurdo ante hábitos que no me corresponden.
Pasa que siempre quiero despedirme de la escritura, despedirme de todo lo que deseo hacer, por algo bien conocido como falta de seguridad, y es extraño como alguien puede unificarse con otra persona, y que está sea tu inspiración, tu vida, tu motivación y uno hace lo que quiere, claro esta. pero atrás de todas las cosas que deseo, que sueño, solo se encuentra una persona y es mi amado.
Es el amor ese sentimiento que nos hace hacer necedades, y esa misma razón es la que llega hacer que la comprensión sea totalmente un nudo, que no se puede desamarrar, por que las cosas verdaderamente valiosas, no sé pueden comprender con la mente, así mismo el aprendizaje no sé puede aprender si no es vivido.
Pasa que uno tiene que salir corriendo por todo aquello que desea hacer, hoy no estoy triste, ni dolida he aprendido, he crecido y no me había dado cuenta que tanto.
Amo a mi pareja, y creo en nosotros, en la inspiración y en ese trío perfecto.
Extrañar es el sentimiento mas desagradable que uno puede sentir por alguien, la falta del cuerpo amado a nuestro lado al despertar, el vacío cotidiano y sentirse en un Páramo en medio de tanta gente.
Nadie merece extrañar, quizá la esperanza nos mantiene vivos. Y cuando la esperanza muere, de…
La conformidad empieza con la aceptación de las presuntas realidades, con una intriga intelectual, muerte intelectual y suponer que somos verdaderamente opacos.
Mi realidad se sumerge en colores brillantes y fuertes, y es triste ver a tu padre nadar en colores eternamente opacos, no pienso que lo sea, o tal vez antes no era así, con eso de que las circunstancias siempre se transforman así como la materia, es lo mismo con los talentos.
Que propósito tiene crecer de una forma y vivir tu vida de una completamente distinta, yo creo que eso se llama rebeldía, aunque sea una rebeldía opuesta, por que en vez de defender esos pensamientos, uno empieza a enfocarse en otras cosas, como en la vida de tus propios hijos y creo que eso es un tanto lamentable, dejar todo por crecer a tus hijos y seguir consintiendo cosas solo por que son tus hijos es fatal.
Sus conversaciones se reducen a los logros de sus hijos y a su manera tal vez son sus logros, no sé percata de que aun le queda tiempo de hacer todo lo que siempre quiso hacer, pero nunca se atrevió por las responsabilidades.
Las responsabilidades son temporales y los hijos deben de ser independientes, y los sueños se deben transformar en vivencias convencionales, saber que todo es, que todo puede ser, sería satisfactorio y generaría el monte Everest.
Vamos todos juntos de la mano, cargando las maletas por turno.
Peggy Lee — I Love the Way You’re Breaking My Heart
(Source: oldhollywood)
Y Utopía fue el veterinario,
el hombre feroz, la vieja en silla de ruedas cercada por sueños,
y los personajes de los sueños incompatibles se fueron masacrando
uno tras otro, hasta dejar un stock de pesadillas vacía.
Y Utopía fue un reflejo opaco en el interior de un vegetal.
Vitrinas, maniquíes desnudos, ebrios tirándoles besos a las nubes.
Un laberinto de escaleras eléctricas por donde vagaban
unos niños extraviados que tenían e corazón maravilloso
hasta la náusea.
¿De todo eso que vi realmente? ¿Con qué ojos tremendos
contemplé el olor puro de aquella muchacha sencillamente
parada en la entrada de un circo? Sólo recuerdo
haber estado demasiado tiempo en un cuarto blanco leyendo novelas
policiales; casi toda mi vida mientras tú me mirabas desde
una ventana redonda, como de baño público, y
los adolescentes se reían como si acabaran de salir del desierto
con los bolsillos llenos de dinero gratis.
Dinero gratis, dinero gratis, amor gratis, un resplandor
inconcebible en la mejilla. Soñadores transformándose a sí mismos
pero incapaces de convencer a una muchacha de que la aman.
Nubes gratis y vacías, restaurantes gratis y vacíos,
automóviles fríos rumbo a las playas doradas del Pacífico,
visiones de Michelangelo para todos, ojos que se cierran
con la velocidad de la luz, y su armonía, estrépito de cisnes,
estrépito de humedad.
Comida gratis, bebida gratis, lluvias divertidas
e interminables como las novelas de Victor Hugo.
Hospitales gratis, desiertos gratis, animales gratis, deseos
de caminar sobre las manos, de ponerse una corona de espinas
eléctrica y luminosa.
Blue-jeans rayoneados de ternura, escenas de teatro
en la orilla del mar prolongadas hasta el infinito, tres años
de asco y amor, tres años de enfermedades infantiles
enmierdadas con precisión, y los duros arbolitos, pero
los duros arbolitos, mientras los duros arbolitos
como lanzas florecían.
Y gemí, y dije ya no sé qué decir, la oficina está vacía,
los submarinos explotan como fetos en las fosas del Atlántico,
alguien me acaricia el pelo y dice que ya está igual de largo
que el suyo, y yo tuerzo el cuello como un solitario cigarrillo
aplastado en la noche enorme y la miro, esperando volver a sentir
en los párpados la tibia obsidiana de los sueños, cuando en
las mañanas nos abrazábamos sin querer despertar, perdidos
en las llanuras de escamas, mientras cae nieve y el frío sonríe
desde un cenicero absolutamente limpio, y no queremos despertar,
y no sabemos qué decir: los labios partidos,
la cara blanca del invierno manchada de lipstick.
La velocidad se detiene, mira hacia todas partes, enloquece
a las fechas. Un anarquistoide muerto bajo las ramas
plateadas de un sauce. Encima de él la primavera violeta. Fuera
de ese cuadro una muchacha sueña renacimientos atroces.
Y está bien, está bien, ya púdose prender la chimenea y cerrar
puertas y ventanas. Ningún brillo va reemplazar nada.
No habrán formas de arder que completen esta nube cargada de lluvia
No habrá viento contra este resplandor acuático. Ni callejones violetas
ni suaves caderas antiguas. Ese jaleo al subir las mil escaleras
del ojo abierto: automóviles llenos de Sol estacionados
en todas las esquinas de tus venas. Una sonrisa sin
contexto, una mano crispda fuera de la foto.
Roberto Bolaño